Se que me lloverán piedras por lo que voy a escribir, pero igual que la democracia concede a estos petulantes adinerados, decir a través de la prensa, la televisión, la sarta de barbaridades que dicen, yo con mi humilde blog también puedo despotricar a mis anchas.
Ya en su día me queje del payaso este que se ha convertido en el paladín de la causa saharaui, por su penosa intervención a colofón del huelguista de hambre cubano, que según su hermosa falacia marxista-comunista, no era sino un delincuente común, que no merecía mayor respeto.
Parece que merecen mayor respeto, estos hacendosos saharauis, que metidos a política, gastan el dinero de subvenciones, ayudas internacionales, en acudir a España, en avión, para consulta médica, vista de compras y otros menesteres como la Aminatu, que tanto berrear por no quedarse en España, vive casi acá a costa de la generosidad de cuantos caen en el engaño de ONG y similares.
Curioso, que cuando uno va por el sur de Marruecos, aparecen harinas de mala calidad, objetos y otras cosas, a la venta en tiendas y tahonas, y cuya procedencia no es otra que las ayudas humanitarias que desde ciertas ONG se dedican al sufrido pueblo saharui, pero que como siempre acaba en las manos de los que dicen ser libertadores de un pueblo oprimido.
Siguiendo con las mentiras, es curioso ver que las tres provincias marroquíes que conforman el que ellos llaman Sahara Occidental, son las mayores receptoras de ayudas del gobierno central marroquí, así como los estudiantes universitarios saharauis, los que gozan de mayores prebendas y ayudas.
Viajando por Marruecos, ves la pleyade de pobrecitos saharuis que gustan de gastar Dolce Gabana, Lacoste, iPhones y otras marcas, pero de verdad, nada de marcas chinas. Algo muy en contraste con el discurso mañido que ofrecen al popular.
Claro que luego viene estos marxistoides, a decir en su prensa, que si el hambre y la miseria de Tinduf, sitio en el que por cierto el otro día apalearon a dos periodistas marroquíes, no es sino un tinglado político de Argelia y de algunos jefes tribales saharauis, ganaderos de camellos, cabras y otros oficios, a los que poco les importa la miseria de sus paisanos, ni la propiedad de las tierras que invaden cada verano, de sus vecinos amazight.
Ahora imagina, que un grupo de payasos se acerca a un territorio soberano, a jalear consignas contra el gobierno al mando. Pues eso, lo que les han dicho, y lo que les dicen algunas veces. Que se vayan a jalear a La Habana, a repartir sus jugosos salarios de actor, sus subvenciones de politico, entre los delicuentes que hacen huelga de hambre para reclamar, una libertad que no existe, de un sistema que ellos defienden.
En fin, que me alegro de que le dieran un par de hostias al payaso este y alguno que otro más le tenían que haber dado.