Leyes, Personal

Los farmaceúticos, y la protección colegial corporativa

Mayo 19, 2017
colegios oficiales no

Vergonzosa la lectura de la resolución del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guadalajara, en relación a mi denuncia presentada contra la titular de la farmacia de Pastrana (Guadalajara).  Tampoco es que me esperara otra cosa, pues de sobra es conocido el corporativismo enquistado de los colegios profesionales, pues lejos de existir para proteger a la sociedad de elementos poco profesionales e intrusos en su profesión, o de velar por el correcto funcionamiento de sus colegiados, están para perpetuar prebendas inconcebibles en una sociedad moderna.

¿Que hubiera pasado si de la negligencia de ambos, doctora y farmacéutica, hubiera resultado en daños reversibles o no, a mi hijo Ibrahim?

Antecedentes de hecho

Para poner al lector en antecedentes, solo dire lo que el documento indica en su resolución, que no es otra que la farmacéutica me dispenso un medicamento, no apto para un menor de 3 meses, siendo contraindicado de forma directa y textual en negrita “Este medicamento esta contraindicado en niños menores de 1 año… y no esta recomendado en menores de 12 años” y que no fue la raíz de mi enfado, y posterior denuncia al Colegio de Farmacéuticos de Guadalajara, sino la actitud, grosera, falta de ética y amoral, cuando al solicitarle la devolución del importe de 19€ (barato no era el medicamento, precisamente), con malas formas me indica el letrero del mismo Colegio de Farmacéuticos de Guadalajara, en el que se indica la prohibición de admitir devoluciones de medicamentos, obviando al mismo tiempo el letrero situado inmediatamente debajo, en el se indicaba con meridiana claridad, la prohibición expresa y tácita, de vender medicamentos sin receta oficial o privada.

Carteles del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guadalajara

 

receta no oficial

Galimatías verborreico del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guadalajara

Como usuario, tras recibir el correo electrónico con el ACUERDO DE ARCHIVO, en lenguaje de los comunes y sufridores usuarios de este colectivo, HEMOS DADO EL CARPETAZO Y VAYASE USTED A DAR UNA VUELTA, me quedo acomplejado ante la impunidad que emana del documento, pues si durante su lectura se reconocen todos los puntos, a la postre se remata con un galimatías, puro y duro reflejo del corporativismo que subyace de estos Colegios Profesionales, en el que se archiva la causa por no haber “sentencia judicial firme”.

Entonces, yo, el usuario me pregunto.

¿Cuál es el interés de la existencia del Colegio de Farmacéuticos para la sociedad? ¿Cuál es la protección que brinda dicho colegio, a los usuarios del comportamiento poco profesional de sus colegiados?

Actuaciones negligentes reconocidas por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guadalajara

  1. Dispensar sin receta oficial, por cuanto se trata de una obligación claramente impuesta por la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios en su artículo 77.2.
  2. Dispensar para un bebé de dos meses un medicamento no apto para menores de esa edad. De acuerdo con el prospecto oficial del medicamento Diprogenta: «No está indicado este medicamento en niños menores de 12 años» y se advierte textualmente y en negrita: «No use Diprogenta crema: … en niños menores de 1 año». Por su parte, en la Ficha Técnica del medicamento (disponible en la página web de la Agencia Española del Medicamento) figura textualmente: «Este medicamento está contraindicado en niños menores de 1 año … y no está recomendado en menores de 12 años».

Curioso a partir de aquí el galimatías jurídico colegial, en el que reconocen que no hay capacidad exculpatoria para la farmacéutica, aunque deja de entrever que ya podemos incluir al Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Guadalajara, en cuyo supuesto informe, deja de soslayo, la capacidad de uso de estos medicamentos (algo que ya conocíamos tras informarnos del incidente con la propia doctora), al margen de la realidad de la normativa comunitaria y de la propia ley. Parece que los profesionales del sector, les gusta de convertirse en profesionales, y legisladores de normas de uso común, por encima de las reales que regulan su profesión.

Se aduce al RD 1015/2009 de 19 de Junio, para ahondar en el intento de exculpar la mala praxis de la farmacéutica, en el que si bien es cierto que la doctora si estaba capacitada para hacer “agarrarse” a ella, en caso de problemas a mayores, no hace sino enervar aun más mi convencimiento de que el imperio de la ley en los sectores de la salud, no deja sino la puerta abierta a multiples interpretaciones, en las que el corporativismo y la falta de ética profesional, dejan al usuario o paciente, indefenso ante los colegios profesionales, ya sea el de farmacia y el de medicina. En ese capitulo III, la doctora obvio muchos de los elementos, como el de mi derecho como padre a ser informado, de la situación especial del uso de dicho medicamento.

En fin, no quiero perderme en los galimatías jurídicos, y mucho menos en la parte final del escrito de archivo, donde a la postre y después de tanta vuelta, resulta que yo, el usuario, estoy bajo el peso de la ley, y no puedo obtener reparación, es decir la devolución del precio pagado por aquello que no debió vendérseme, y la farmacéutica, de rositas, libre para seguir haciendo lo que mejor saben hacer en esa profesión, que no es sino vender productos de parafarmacia con precios abusivos muy por encima de los que uno puede conseguir en Internet (leches para lactantes a precios desorbitados, pañales hipercaros, …) y medicamentos sin receta, cuando les interesa de las marcas más conocidos y caras, ya que no fue condenada en “demostrada sentencia judicial firme”

Gracias a mi formación profesional, mi falta de confianza en los profesionales de la profesión médica y farmacéutica, y la lectura del prospecto, no hice uso de ese medicamento, totalmente desaconsejado por el fabricante, y que pese a la sibilina autorización casuística del Real Decreto 1015/2009 pudiera interpretarse como valida según el Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Guadalajara, y hoy no estoy sino despotricando en estas lineas, mi monumental enfado, con este sistema que permite la existencia de Colegios, Profesionales, actuando como mafias al servicio de los intereses de sus colegas. De otra forma, quizás la notica hubiera sido pública, mi hijo afectado por el uso indebido del medicamento, y una batalla legal, en la que como padre hubiera iniciado, … o quizás enervado por los resultados, … dejo al lector que haga su final que en cualquier caso sería el epitafio de una historia triste y que debía haberse evitado.

Al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guadalajara

Gracias por nada. Cuando contacte con ustedes, a través del twitter, y de correo electrónico, mi pregunta no fue como  denunciar unos hechos, sino cual era el mejor camino para obtener justicia respecto a la infracción cometida.

Es gracioso, que después de unos meses, vengan a decirme, que sin la sentencia firme (y demostrada?), lo único que han hecho es cubrir el expediente, y marear la perdiz, haciéndome perder el tiempo.

Como acabará…

En la tierra de mi mujer, los Imazighen dicen, bugayoo, cabezón que es lo que soy yo. Así que aun espero la resolución de la DG de Salud Pública y Consumo de la comunidad de Castilla—La Mancha, y dicho sea de paso, este fin de semana, comenzare a escribir mi relato por si lo presento al Defensor del Pueblo. No obstante trataré de ver el tema, con algún abogado, por si pudiera tener otra formula, aunque tal y como están las cosas, la justicia de este país se ha convertido en parte implícita de eso que llaman democracia, pero que en los último 30 años,  ha demostrado que no es sino un lavado de cara, para que cuatro, sigan haciendo lo que les da la gana.

Documento de archivo de actuaciones del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guadalajara

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