Personal

La aceptación

septiembre 12, 2006

Ya paso. Algunos dirán ahora que mi actitud es la de aquel que paga con los demás su odio y su rencor hacia una administración de justicia, inútil, tendenciosa y parcial. Sin embargo lo único que ocurre es que he despertado del mal sueño.

Ahora se que no puedo esperar nada de la Justicia ni de la Administración Penitenciaria. Al menos nada bueno. En estas, lo único que importa es retornar a la realidad, y seguir luchando por la empresa que funde.

Consciente de las dificultades que plantea para todos los proyectos que estaban en marcha, he tenido que reforzar mi autoridad, despertar de un sueño de utopías, donde la amistad, el corazón daban paso a decisiones tremendamente equivocadas, y actitudes que lejos de formar una empresa fuerte, estaban siendo germen de malos rollos, de habladurías, de comportamientos poco profesionales.

Una vez, me he dado cuenta de que los sentimientos, la amistad, e incluso el amor, no son más que sentimientos egoístas que TODOS incluido yo mismo, manipulamos y utilizamos para nuestro propio beneficio, y que una vez, se rompen los lazos, se da paso, a la traición, el odio, y otros componentes, que no son sin proyecciones de nuestra propia debilidad.

Así con estas, me he propuesto organizar, dirigir, bajo la premisa de las condiciones sociales y personales que me rodean, llevar a la empresa a los 10 primeros puestos de las empresas españolas de hosting, según el baremo de WebHosting (actualmente ocupamos el número 18), a modernizar y especializarnos en servidores dedicados de alta disponibilidad, y por supuesto, a formar un equipo de profesionales, que se consideren miembros de la empresa. Auténticos luchadores, que algún día serán miembros de la misma.

A tras, dejo el vano intento de reconducir mi situación personal, una vez aceptado, que la justicia es un elemento donde la política, el poder, la manipulación, y las prebendas, son la verdadera moneda de cambio, y donde la razón, el espíritu de nuestra Constitución o la propia moralidad, no son más que una absurda quimera, que nos enseñan en los libros de texto. Con estas premisas, hoy, siento mi nuevo renacer.
«En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.»
Eugenio Trias (1942-?) Filósofo español.

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