Hipocresia, Leyes, Personal

Raices

abril 2, 2007

Todos los días navego, pero más los domingos, que busco lo nuevo  que la red deja de mi y de lo que a mi me corresponde. Algunas veces respondo con el hígado, y otras me calmo, respiro profundamente y después lo evito.

Hoy, encontré una entrevista que me hicieron, hace algunos días, publicada en los Informativos de Telecinco, Blogs desde la prisión, parcelas de libertad detrás de las rejas.

Ciertamente nuca me escondí de mi pasado (que ya es pasado) ni lo haré, porque siempre hay lejos o a veces mas cerca de ti, quien te lo quiere recordar, utilizándolo para hacerte daño.

Cuando leo estas cosas, recuerdo mi pasado y hoy al leer el artículo recordé mi Amstrad 9512, era el equipamiento básico de los primeros alumnos de un curso de informática, dentro de un convenio del INEM e Instituciones Penitenciarias.

Mi primer programa en BASIC bajo sistema CP/M: Un billar que funcionaba francamente mal, pero que había sido programado en papel, en el laboratorio (Celdas de aislamiento ubicadas al fondo de Carabanchel) lugar en el que acabe por un vacilón de un funcionario, que me costo 14 días y unos golpes de más. (Eso si gane después el recurso en el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria). Así que tuve que imaginarme que era lo que hacia la maquina, y liarme con los GOTO y GOSUB, amen de crear las matrices, en esa tesitura.

La verdad, es que llegado a Ocaña-II, se me denegó el uso del ordenador (que compre al profesor), pero no ceje hasta que me dejaron tenerlo en la biblioteca, donde me lié con un programita para la gestión de la biblioteca, usando el sistema de clasificación decimal DEWEY, con la dificulta de la elevada memoria de ese bichejo.

Hablábamos del 89, y desde entonces llovió mucho.

Hace tres años, encontré la misma cantinela: “No se puede tener ordenador en la celda”. Los motivos variados, y siempre orientados a los problemas de seguridad, y la realidad es a una incultura informática desde arriba, y políticas de reinserción obsoletas, que solo ven o quieren ver propuestas de alcance publicitario.

Parece que solo los cursos de Jardinería implantados en todos los centro (en todos hay jardines claro), algún que otro chollo del Organismo Autónomo de Trabajo Penitenciario, cuna del abuso al trabajador (un trabajador de prisión en sitios como cerrajería, electricidad, puede ganar como máximo 500€, por un trabajo que en la calle podría llegar a los 1800€. Estamos hablando de un encargado de taller. En el camino se queda algo, no sabemos donde.

Siguen hablando de convenio, y leo algo de “25 millones de euros” del convenio entre Red.es e Institucioens Penitenciarias.

Con unas pocas de matemáticas, y siendo muy enrollados, partiremos por 4 (hay cuatro áreas de actuación) los millones. Esos seis millones del cuarto, lo dedicamos a las aulas de formación de los 77 centros penitenciarios  (incluidos los que son de tercer grado), y nos salen a unos 77.000€ para dotación que para 20 alumnos nos sale a 3850 € por ordenador, que es por así decirlo de manera suave, un chollo, para el que firme el convenio.

Sobre todo, porque cuando va uno a las salas de ordenador (que hay hostias para entrar en el curso) se encuentra con equipos de saldos arias, vamos de los que nadie compraría ni en eBay.

La verdad, es que en los 77 centros no hay esos ordenadores, y quedaría reducido a unos 45 centros, mas menos, lo que la cifra por equipo es mas que escandalosa.

Me quedo con algunos proyectos, siempre desde la óptica de las colaboraciones externas, y además, siempre cercanas a la cultura catalán, que en esto son más avanzadas que el resto del país, según leo, ya que no conozco, en la página Blogs desde la prisión.

Un apunte para la Directora General de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo Llamas, y es que ya es hora de que las políticas penitenciarias, se definan algo mejor, se limpie un poco el estado actual de las cosas en materia de trabajo penitenciario, (ya hay bastante explotación laboral en la calle, como para permitirse los niveles de abuso que hay en determinados centros penitenciarios en cuanto a trabajo remunerado se refiere), y por supuesto, se revisen las políticas de acceso a los ordenadores personales, las aulas de informática, y de paso se ha dicho, renueven la biblioteca, que WordPress 5.2, MS-DOS 5, y otras lindezas, ya no están en el mercado.

Ah, se me olvidaba, por 6 millones de euros, se montan 77 aulas de 100 ordenadores y sobra para libros, que además, muchas editoriales los regalarían de sus fondos editoriales.

Dejo unos apuntes antiguos, pero igual de validos, La cárcel no sirve para reinsertar  y uno de mis preferidos, es el prologo a la tercera edición del Manual de Ejecución Penitenciaria. Defenderse de la cárcel de Julián Carlos Ríos Martín.

“No se puede exigir alegría y conformidad al preso. La privación de libertad es una trágica mutilación. Pero puede recordársele una y otra vez que mucho o casi todo, pese a todo, depende de él: que por negro que sea su horizonte puede despejarse; que sin él o contra él, de nada valen los esfuerzos ajenos, que merece la pena apostar por él si ello conlleva que él apueste por sí mismo; que en este lazo, en este compromiso con la sociedad, con funcionarios, con abogados, con jueces, cada triunfo y cada fracaso suyo se traducen de algún modo en triunfos y fracasos de toda la sociedad, comenzando por los más próximos, por sus compañeros presos; que la esperanza como confianza en un futuro más claro, no puede perderse nunca; que no está solo, que no esta inerme, que no esta olvidado, que tiene porvenir y vida”

Del mismo, a los letrados tan amigos de cobrar su minuta, y salir corriendo, muchas veces después de cobrar en negro, de atrapar la mosca

“Es la hora de los abogados. Hay que ir a prisión, hay que hablar con los internos, con sus familias, hay que presentar y abogar por cada persona única, individualizada, distinta a todas las demás. Basta ya de alegatos copiados de este libro y de contar y pegar resoluciones de algún tribunal, inoperantes en el caso concreto. Basta ya de la comodidad de una asistencia formal”

Y por ultimo el dedicado a mis amigos los jueces, esos seres tan extrañamente interpretativos de una ley distinta para cada individuo

“Es la hora de los jueces. Hora de comprender que las personas pueden cambiar, hora de admitir que pueden equivocarse y que nos e disimula el error persistiendo en él, hora de asumir que una injusticia contra el preso, por desidia, por temor o comodidad, será ignorada e incluso aplaudida, pero seguirá siendo injusticia. Hora de coraje y responsabilidad”

A todos los que aun estaís en prisión, un rayo de esperanza, de alguien que pese a quen le pese hace ya muchos años, que es un miembro de pleno derecho de esta sociedad. Salir, es posible.

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