Hipocresia

Hipocresía, crímenes de guerra

noviembre 20, 2004

Por mi edad, casi cuarenta años, no tuve la desgracia de vivir personalmente ese periodo de la historia, que me toco conocer de forma personal, ya que mi época de estudiante estaba todavía ligada al tardofranquismo y la pre-democracia, lo que viene a ser un momento educativo, en el que cada año las cosas cambiaban, según avanzaba el cambio político.
Sin embargo siempre despertaron en mi un interés especial los hombres que pasaron a la historia tratando de obtener de ellos, un aprendizaje neutro, pero consciente de su lado bueno y su lado malo. Por ejemplo, de Julio Cesar, de quien tanto se halaga sus virtudes gracias a la obra de Suetonio, no dejo de ser un criminal de guerra, en cierto sentido. Y así con todos, incluido Napoleón, quien pese ha ser el paladín de la «Igualdad, legalidad y fraternidad» de la Revolución Francesa por la Europa de las monarquías, no dejo de cometer atrocidades en los países intervenidos.
La historia esta llena de estos personajes. Pero el termino «Criminal de Guerra» fue acuñado por uno de los que probablemente debió estar sentado en el banquillo de los acusados del Juicio de Nuremberg, que no es otro que el propio Winston Churchill. Como puede aseverar esto?
Sencillo, la historia la escriben los vencedores, al menos durante el periodo inmediato, aunque ahora con la importancia que se da a los medios de comunicación es probable que los vencedores consigan eliminar casi todo vestigio científico de la verdad.
¿No fue acaso un crimen de guerra, la orden dada por Churchil en connivencia con los EE.UU., de bombardear Dresde? Y digo un crimen de guerra, porque la Operación Trueno, no fue sino eso, un crimen de guerra, inútil y gratuito, un acto de venganza que se cebo en la población civil, ya de por si, maltrecha, mal nutrida y aislada de su ejercito, harta de la guerra. [Menos muertos y parecida situación fue la de Guernica, y el mundo reconoció la atrocidad]

Sin embargo, nadie sentó en el banquillo de los criminales de guerra, a quienes habían ideado el asesinato de ciento treinta y cinco mil (135.000) seres humanos por pura venganza y sin ningún objeto militar.

Dresde :: Nuremberg

Ahora, sesenta años después, vemos como los americanos se comportan como criminales de guerra en una tierra invadida, con la connivencia de una O.N.U., cuyo papel es ridículo y vergonzoso. El papel de una asociación de malhechores, que tiene una vara de medir de diferente rasero. Una O.N.U., que permitió la invasión ilegal de Iraq, para una supuesta intervención en búsqueda de unas armas que nunca aparecieron, unos terroristas que tampoco existían.

Nadie puede negar la verdadera realidad geopolítica y macroeconómíca de la verdadera razón de esta invasión: los sucios negocios de los lobbies de la guerra (asesorados por Ransfield) y de la necesidad de EE.UU. de aumentar su control sobre las reservas de crudo que se le acaban.

Entre medias, a los españoles se nos ha olvidado uno de los primeros crímenes cometidos en esta invasión, el asesinato de un informador libre (no adosado al ejercito USA), Jose Couso.

También se nos ha olvidado, los crímenes de guerra cometidos en la prisiones Iraquis. Peor lo peor, es que a la prensa se le olvido presentar este hecho de forma veraz. Cualquiera que halla sido militar, sabe que es tan responsable aquel que comete el abuso con los prisioneros, como el que con razón de su cargo, lo permite o lo oculta. Y eso fue lo que hicieron los médicos del batallón medico avanzado, responsables del servicio médico de alguna de las prisiones donde se cometieron esos crímenes de guerra. Dejo aquí esta observación, para aquellos, los cuales saben de quienes hablo, miren en su interior, y reflexionen sobre lo que permitieron con su voz callada.

Ahora, vemos un pueblo entero, Faluya, escenario de un acto criminal, en el que una vez más se intenta engañar al pueblo americano (por cierto se deja engañar de manera muy fácil) y al resto del mundo, de la necesidad de una acción de conquista, para eliminar los focos rebeldes. Todo ello, a costa del incumplimiento de las básicas normas de la guerra, cuya Convención de Ginebra quedan aun mas aplastadas por el incumplimiento sistemático de las fuerzas de ocupación.

  • Impedir la llegada de ayuda humanitaria de la Luna Roja
  • No asistencia médica a los prisioneros de guerra
  • Asesinato en directo (cosas de la modernidad) de prisioneros heridos
  • Torturas
  • Y mucho más que los periodistas empotrados del ejercito U.S.A. o no publican, o no les dejan publicar

Así con estas, con el eterno problema del asunto sionista y su muro de la vergüenza, el incumplimiento de las resoluciones de la O.N.U. que tiene ya un tiempecito de estar incumplidas por el gobierno Israelí sobre los territorios ilegalmente ocupados, pretenderemos los Europeos, los Israelíes, los Norteamericanos, vivir en mundo donde un descerebrado no lance su ira acumulada en forma de Boing 747 sobre un edificio, vivir en un mundo donde podamos celebrar hermosos y pacíficos acontecimientos, judíos, cristianos y musulmanes juntos?

Que aunque agnóstico, debo recordar las supuestas palabras del hijo de un carpintero escritas de muchas y distintas formas, «El que ha hierro mata a hierro muere». Todo este sin saber, solo produce una reacción, una espiral de violencia, done el oprimido es manipulado por sus lideres religiosos, donde el poderoso se cree en la sinrazón de atacar mas y mas fuerte para defenderse. Un mundo triste y negro, que heredara mi hija de cuatro años.

Locura humana
Foto REUTERS (izquierda)

Yo no quiero ese mundo, yo no quiero ser EEUUropeo, no quiero.

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1 Comment

  • Reply OPERACIONESVALPO@AGENCIAVIO.CL marzo 30, 2005 at 9:16 pm

    PARA JOSE HIDALGO

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