Cine

Cartas desde Iwo Jima :: Clint Eastwood

febrero 25, 2007

Políticamente correcta. Esa es la definición que me transmite Cartas desde Iwo Jima (2006) de Clint Eastwood, y que el otro viernes vi en Kinepolis, con dos buenos amigos.

Al margen de la fuerza que pasional que imprime la banda sonora del propio Clint Eastwood, y de las criticas apasionadas que recibe, del gusto que tengo por el cine de este Director en sus últimos tiempos, no me ha parecido una buena película, al menos en su realización.

Un largometraje excesivo en el tiempo, donde el uso del flashback destroza la sensación temporal y espacial. El tiempo, los lugares y la situación histórica no existen, teniendo incluso errores de continuidad como el del teniente suicida, que nadie sabe lo que fue de él y sus minas antitanques. Largas caminatas del General Tadamichi Kuribayashi no son aprovechadas para guiarnos en la ubicación de los distintos frentes. Parece que quiera el director alejarnos del contenido bélico mediante la desorientación visual que padecemos duarnte la batalla.

Pese a la maravilla de la fotografía, esta quizás queda deslucida en el uso de tonos tan desaturados que alejan de la fuerza necesaria las tomas en los interiores de las cuevas, localización básica de la película donde casi transcurrimos el 80% del filme.

Con todo ello, el papel de Kuribayashi, de la mano de Ken Watanabe junto al de Saigo, (Kazunari Ninomiya) apoyados por la excelente B.S.O. junto al manejo de la cámara, la fotografía de Tom Stern fueron los únicos argumentos con los que me quedo de los 141 minutos interminables, sin olvidarme de la interpretación del barón Nishi (Tsuyoshi Ihara).

Un concepto que en nuestra cultura esta más asociado en los ultimos dos siglos, a los militares, pero que en el caso del país del sol naciente, esta imbricado en casi toda la sociedad, con determinados matices, respecto de las clases mas humildes, donde se pasa de largo mediante el flash back del compañero ex-Kempetai (Policia Militar Fascista al estilo nipón, como las SS) y la entrega de obligación de ir a la guerra en el domicilio de los Saigo, el Honor. (Creo que aquí mi formación militar me marca bastante, y la ausencia de este valor en nuestra sociedad actual me produce desengaños reiterados).

Como toda película de guerra, con mensaje, nos entrega la afirmación de que la incultura, las manipulación del estado, y la alienación del individuo a los valores de una identidad nacional, puede llevarnos una y otra vez, a la aberración de la guerra y el terrorismo, con la estupidez necesaria para no verlo hasta pasadas una o dos generaciones.

Un final conectado con el principio, algo falto de fuerza, nos despierta del cansancio soportado en nuestra butaca.

Para ir a ver, descansado, en un cine cómodo.

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1 Comment

  • Reply OjO de buey marzo 22, 2007 at 10:11 am

    Aquí os dejo mi aportación. Un saludo desde OjO de buey a este estupendo blog

    http://elhilodepenelope.blogspot.com/2007/03/cartas-desde-iwo-jima.html

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